Luna Nueva en Aries 2026
Hay lunas nuevas que traen la sensación de empezar de nuevo. Como si algo se ordenara, como si el tiempo abriera una página en blanco. Y muchas veces aparece la idea de “intencionar”, de “manifestar”, de poner en palabras lo que queremos que ocurra.
Pero no es exactamente eso lo que está pasando ahora.
La Luna Nueva en Aries, en el grado 27, ocurre en conjunción con Quirón, y eso modifica completamente la escena. Porque si Aries suele hablarnos de impulso, de inicio, de afirmación, acá ese impulso no se presenta claro ni liviano, sino tamizado por la herida de quironiana.
No empezamos de cero sino desde un lugar que ya tiene historia, que ya fue rozado y sabe algo del desencuentro.
En esta línea, Quirón en Aries no señala simplemente una herida a reparar, sino algo que puede llegar a ser más incómodo: que cada intento de afirmación, cada gesto de decir “esto soy”, “esto quiero”, entra en tensión con algo que no termina de acomodarse. Como si existir con fuerza propia implicara, inevitablemente, un grado de conflicto.
Y aun así, hay movimiento. Porque si algo se intensifica en este momento es la gran cantidad de planetas en Aries que hay en el cielo (Sol, Luna, Quirón, Saturno, Neptuno, Mercurio y Marte). La entrada de Marte en su signo potencia esa cualidad: acelera, empuja, enciende. Pero no lo hace en soledad. Desde su ingreso el pasado 9 de abril, Marte entró en contacto con Neptuno, con Plutón y con Saturno. Es decir: el impulso no avanza en línea recta, sino que se encuentra con zonas de confusión, de intensidad y de límite.
A esto se suma la entrada de Mercurio en Aries y su conjunción con Neptuno, mientras el Sol, la Luna y Quirón se agrupan en el mismo signo. Demasiado fuego junto. Demasiada activación en torno al inicio, al deseo, a la acción.
La cualidad del tiempo se vuelve dinámica, pero también imprevisible. Hay algo arcaico y salvaje en juego, como si una fuerza más primaria empujara a moverse incluso cuando no hay garantías, incluso cuando no hay claridad.
Mientras todo parece empujar hacia adelante, Júpiter en Cáncer nos recuerda que avanzar no es arrasar con lo anterior, que hay memorias, relatos y sensibilidades que necesitan ser escuchadas y que no todo se resuelve acelerando. Tal vez la clave no esté en frenar, pero tampoco en avanzar a ciegas, sino en sostener un movimiento que incluya registro.
Registrar la incomodidad, la resistencia, incluso la ambigüedad.
Porque en este cielo, negar lo que no cierra puede generar más conflicto del que intenta evitar. Pero, al mismo tiempo, si se logra articular impulso con cierta paciencia, valentía con algo de disciplina, hay una potencia real de construcción.
Y en ese punto, también se empieza a jugar algo nuevo en relación al hacer.
La presencia de Saturno y Neptuno en Aries no acompaña un hacer automático ni puramente impulsivo. Más bien inaugura una tensión: entre la forma y lo informe, entre el límite y lo difuso, entre lo que se puede sostener y lo que todavía no tiene nombre.
Tal vez ya no se trate solo de avanzar, sino de preguntarse cómo avanzar, desde dónde y hacia qué tipo de experiencia.
El grado 27 de Aries habla también de eso: de un impulso que ya no es ingenuo. Que insiste, pero después de haber probado, después de haber fallado, después de haber aprendido algo del límite.
Y quizás de eso se trate esta luna: no de manifestar lo que queremos que pase, sino de disponernos a escuchar qué es lo que, incluso en la incomodidad, ya está pidiendo movimiento. Porque no es a pesar de la herida, es desde ahí.
Yermania
Imagen: obra de Vanessa Beecroft "Mujer negra con dos niños en el regazo" (2022)

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