Luna llena en Escorpio — viernes 1º de mayo 2026
Luna llena en Escorpio — viernes 1º de mayo 2026
Grado 11°
En el cielo hay una herida abierta.
Pareciera que la autonomía, la identidad, la dirección hacia donde vamos y la afirmación de nosotras mismas están atravesando un proceso de regeneración. El fuerte caudal de planetas en Aries configura un escenario veloz, por momentos desconcertante, donde todo empuja a avanzar, pero no siempre sabemos bien hacia dónde.
Al mismo tiempo, el ingreso de Urano en Géminis, junto con la presencia de Venus, nos deja entrever que estamos habitando un nuevo escenario. Una realidad donde circula mucha data, mucha información, pero de la que registramos bastante poco si no aminoramos la marcha.
Ahí aparece una clave, poder discernir. Separar deseo de ruido. Distinguir entre el impulso genuino de iniciar un camino alineado con lo que quiere expresarse a través nuestro, y la tentación de perdernos en habladurías, en flujos interminables de información que no conducen a nada.
Depuración, drenaje, contacto con nuestro núcleo duro.
Ese lugar que conserva las partes más difíciles de asimilar, pero que también concentra una potencia enorme para dar el salto hacia la transformación.
La Luna llena en Escorpio viene a revelar qué tan profundo estamos dispuestas a mirar, qué vínculo tenemos con esos procesos que requieren escucha, tiempo y cierta valentía para pararse de manos frente a los mecanismos destructivos que nos habitan.
Eso que en psicoanálisis se nombra como goce, y no el del disfrute, sino ese otro, más oscuro, que nos fija al dolor y al padecimiento.
No es menor el contexto. La rotura del mundo es avasallante, y hace falta bastante sostén para no caer en las fauces de esa oscuridad.
Pero en el cielo hay movimiento.
Hay energía de aire y de fuego, y la de aire, en particular, nos señala algo importante, la salida no es en soledad. No se trata de sostener el relato del héroe que puede con todo, aislado. La clave está en los vínculos, en la posibilidad de armar red, de pensar con otrxs.
La Luna en Escorpio destapa ollas, cañerías, túneles. Y muchas veces, lo que aparece no gusta.
Pero no se trata de gusto.
Se trata de animarse a entrar en contacto con esos fluidos densos, incómodos, donde, aunque cueste verlo, también se está gestando el diamante de la regeneración.
Para eso, hay que liberar a las bestias. Dejar que salgan. Que miren de frente.
Y también registrar en qué situaciones somos víctimas de bestias ajenas que se nos cuelan y nos dominan.
Porque Escorpio no solo habla de profundidad, también revela los desbalances en las relaciones de poder.
La Luna llena en Escorpio también nos habla de nuestra relación con los recursos. A nivel colectivo, y con Plutón en Acuario, potenciado por el movimiento de Urano en Géminis, se vuelve más evidente que nunca que la forma en la que organizamos la vida en el planeta, entre las personas y con la naturaleza, está profundamente atravesada por lógicas de control, concentración y desigualdad.
Un pequeño sector concentra muchísimo, mientras el resto queda por fuera, y eso no solo es injusto, también es insostenible.
La astrología no está separada de lo político, ni de lo que está pasando. Leer el cielo también es leer el mundo. Y en ese sentido, este momento puede abrir preguntas necesarias, ¿qué formas de organización queremos sostener?, ¿cuáles ya no van más?, ¿qué tipo de vínculos, de intercambios, de economía queremos construir?
Puede ser un tiempo fértil para que empiecen a gestarse otras maneras, más equitativas, más conscientes, más en sintonía con la vida.
Y eso no es solo “allá afuera”.
A nivel personal, también vemos cómo gestionamos nuestros propios recursos, nuestros talentos, nuestra energía. Qué hacemos con lo que tenemos. Cómo lo usamos.
La riqueza, en este sentido, no tiene que ver únicamente con acumular dinero o bienes materiales. Tiene que ver con estar afinadas con los tiempos, con poder hacer uso de lo que necesitamos cuando lo necesitamos, con habilitar espacios de disfrute, de goce, de bienestar.
Con pasarla bien, también.
Porque sí, también se trata de eso.
Feliz Luna llena en Escorpio.
Que algo de todo lo que está removido encuentre su cauce.
Que podamos ver un poco más claro, aunque no sea cómodo.
Y desde ahí, hacer algún movimiento, aunque sea mínimo, pero propio.
Ana Mendieta, serie Siluetas
En una de sus series más emblemáticas, Ana Mendieta entra en diálogo directo con la tierra. Su cuerpo se integra al paisaje, ofrecido al flujo de un río, abrazado por el movimiento del agua, fundido con la materia.
Trabaja con arena, barro, piedra, pasto, fuego. Se entierra, se dibuja, se enciende. Del cuerpo queda la traza.
Sus siluetas parecen huellas de un rito antiguo, vestigios de una presencia que estuvo ahí y ya no está, como si el paisaje guardara la memoria de algo sagrado.
Iniciadas a partir de un viaje decisivo a México, estas obras también recuperan el recuerdo de su infancia en Cuba. En ellas, Mendieta reconoce la influencia del arte primitivo, ese vínculo entre magia, conocimiento y poder que atraviesa su forma de entender el arte.

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